Zoe Arzua, del primer viaje al triunfo en San Juan: “No fui con esa mentalidad, pero fue muy lindo haber ganado”

San Juan fue para Zoe Arzua mucho más que el escenario de una competencia. Fue el lugar donde cumplió una cuenta pendiente, se animó a trucos que hasta entonces le costaban y terminó viviendo una experiencia que difícilmente olvide.

La patinadora de 15 años, representante del quadskate de Buenos Aires, llegó al Cordillera Quad, primer encuentro nacional de la disciplina, con una expectativa que estaba mucho más relacionada con disfrutar que con ganar. Sin embargo, después de tres jornadas de actividades, competencias y encuentros entre riders de distintos puntos del país, se quedó con el primer puesto.

Muy lindos recuerdos, la verdad, haber ganado. No fui con esa mentalidad tampoco, pero fue muy lindo todo y muy agradecida de la gente”, contó Zoe en diálogo con En 4D.

El viaje también tenía un significado especial. Desde 2022 quería conocer San Juan, después de que su hermana participara de un torneo en la provincia. Aquella vez se había quedado con las ganas de viajar. Tres años después, finalmente pudo hacerlo y encontró mucho más de lo que esperaba.

Desde hace años que quise volver, desde 2022, el torneo de mi hermana, que me quedé con las re ganas de venir”, recordó.

Animarse cuando llega el momento

El triunfo tuvo un componente que para Zoe fue todavía más importante que el resultado: la posibilidad de superar sus propios límites.

En la modalidad street, durante su segunda pasada, decidió intentar un truco que había probado el día anterior sin animarse a completarlo. Esta vez dejó que la adrenalina hiciera lo suyo.

Sé que no la voy a bajar, pero si me llegan a dar ganas en el momento, con la adrenalina de la pasada y todo, la hago”, explicó.

Y lo hizo. El último truco de aquella segunda pasada terminó saliendo y la emoción apareció inmediatamente después.

El último truco de mi segunda pasada fue eso, y me re emocioné”, contó.

La superación también apareció en el bowl. Allí se animó a realizar movimientos en la parte alta del circuito que nunca había hecho de esa manera. Para una deportista acostumbrada a entrenar y competir principalmente en Buenos Aires, San Juan terminó funcionando también como un escenario para probarse a sí misma.

Fueron una banda de cosas que me re gustaron y me re superé también”, resumió.

Una pasión que encontró su lugar en el bowl

Entre street y bowl, Zoe no duda. Su preferencia está claramente marcada.

El bowl, o sea, yo justamente siempre quise volver por el bowl”, afirmó.

La explicación está en las sensaciones que encuentra dentro de ese espacio: velocidad, altura, obstáculos y la posibilidad de enlazar diferentes movimientos.

Me gusta mucho la velocidad, que hayan como lugares más altos, los obstáculos que hay en el bowl, combinar todo eso, las piruetas también”, describió.

Ese vínculo con el bowl ayuda a entender por qué el viaje a San Juan tenía un atractivo especial para ella. No se trataba solamente de participar en un torneo, sino también de volver a un lugar que llevaba años queriendo conocer y encontrarse con una disciplina que le permite expresarse arriba de los patines.

Una competencia que abrió una puerta

El Cordillera Quad reunió del 14 al 16 de agosto a riders de distintos puntos del país en el Skatepark Olímpico de Pocito. El encuentro combinó competencias en las modalidades Street y Park con clínicas, talleres, demostraciones, charlas, proyecciones y distintas actividades vinculadas a la cultura urbana.

Para Zoe, además, fue una experiencia inédita: nunca antes había salido de Buenos Aires para participar de una competencia de quadskate.

La razón tiene que ver con la propia realidad de una disciplina que todavía cuenta con menos competencias que otros deportes.

Capaz no hay muchos torneos de quad, acá por lo menos, cada tanto se organizan algunos eventos, pero no es muy seguido”, explicó.

Por eso, el viaje a San Juan representó una oportunidad doble: competir y conocer a otros integrantes de una comunidad que, según Zoe, viene creciendo.

Conocí una banda de gente, muy copada todo”, destacó.

La experiencia tampoco terminó dentro del skatepark. Zoe se llevó recuerdos del lugar, de las personas que conoció y hasta de los paisajes sanjuaninos.

Más allá del evento, tipo el lugar, San Juan, fuimos a un dique que era todo re lindo y qué sé yo, las montañas, todo, el lugar en sí ya”, contó.

Un deporte que también es familia y pertenencia

Detrás de los trucos, las competencias y los viajes hay una relación mucho más profunda con el quadskate.

Zoe lleva años practicándolo y explica que parte de ese vínculo nació en su entorno familiar. Los skateparks fueron convirtiéndose, con el paso del tiempo, en espacios cargados de recuerdos.

Siempre iba a pasar los años nuevos a un skatepark con mis amigos y con mi familia y con gente de allá”, relató.

Por eso, el skatepark terminó adquiriendo para ella un significado que va más allá del deporte.

Es como que ya me quedó como que es mi segunda casa”, sostuvo.

Esa frase quizás explique mejor que ninguna otra por qué, aun dentro de una disciplina con poca difusión y relativamente pocas competencias, Zoe continúa eligiendo los patines.

No se trata solamente de competir. Se trata de pertenecer a un lugar, compartir con otros y construir recuerdos.

Y esa comunidad, según observa, también está creciendo.

Hay mucha gente que antes no andaba y se sumó mucha gente”, señaló, al tiempo que destacó que el quadskate está consiguiendo mayor reconocimiento.

El próximo desafío está lejos

El triunfo en Pocito puede ser apenas el comienzo de un recorrido mucho más amplio. Zoe ya sabe qué quiere para el futuro: viajar, conocer otros lugares y llevar sus patines cada vez más lejos.

A mí me re gustaría viajar por el mundo”, confesó.

La inspiración también aparece en otras patinadoras que sigue y admira, referentes que le muestran que el quadskate puede convertirse en una puerta hacia nuevas experiencias.

San Juan fue su primera competencia fuera de Buenos Aires. Llegó sin pensar necesariamente en ganar y se fue con un título, nuevos trucos, amigos y una experiencia que reforzó todavía más su vínculo con el deporte.

A los 15 años, Zoe Arzua ya descubrió que muchas veces el límite está apenas unos segundos antes de animarse. En Pocito decidió probar. El truco salió. Y detrás de ese movimiento también apareció algo más importante: la confianza para seguir buscando nuevos desafíos.

Su próximo objetivo no tiene todavía una fecha ni un escenario definido, pero sí una dirección clara: seguir compitiendo, viajar y llevar el quadskate a nuevos lugares.

Entrevista realizada para el programa En 4D, que se emite por Canal 4.

El video completo se encuentra al final de la nota.

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